La publicidad es un instrumento de persuasión social; un tipo de comunicación cuya finalidad es convencernos de cómo, cuándo y en qué gastar nuestro dinero y nuestro tiempo. También en la alimentación. En España se invierten 3 millones de euros al día en anunciar comida, sitios donde comprarla o lugares donde comer. Y no hablamos de legumbres ni de brócolis, sino, sobre todo, de productos insanos.
Cuando el destinatario de esa publicidad es el público infantil, la presión se multiplica: las personas menores de edad no han podido desarrollar todavía un pensamiento crítico que les proteja de la avidez comercial. La prohibición de este tipo de publicidad es una medida que se ha demostrado eficaz para proteger a la infancia, cuya salud presente y futura está en juego. En España se acaba de presentar una proposición de ley para caminar en esa dirección. En este episodio, grabado de manera conjunta con el pódcast Gominolas de Petróleo, conversamos sobre esta propuesta con el ministro de Consumo, Pablo Bustinduy.
¿Quieres conocer las novedades? Suscríbete para recibir nuestras últimas batallas en tu mail.


Deja un comentario